miércoles, 13 de abril de 2016

Tahini hecho en casa

El tahini básicamente es una pasta de sésamo. Y además de ser rico por si mismo, es MUY importante porque es un ingrediente fundamental del hummus. Si, se puede hacer hummus solo con garbanzos, pero no es lo mismo. El tahini le aporta un sabor particular y una textura más cremosa. El hummus con tahini es otra cosa, es otro nivel de hummus. Y si, por si no se nota, soy una apasionada y fuerte defensora del hummus :P

El tahini también sirve para hacer una salsa muy usada para los queridos falafel, algo así como una mayonesa pero mucho más sana y con muchísimo sabor... pero esa receta va más adelante ;)

Además de que es un ingrediente fundamental para hacer un buen hummus (o paté de garbanzos), y también se usa para el el baba ganoush (paté de berenjena) el tahini aporta calcio a nuestra dieta (un par de cucharadas un 15% del calcio del día aprox.), y otros nutrientes como proteínas, fósforo, vitamina B1, entre otros.

Y por último y no menor, se hace muy rápido y es un ingrediente difícil de encontrar por ahí hecho, y si se encuentra es bastante caro, así que la versión hecha en casa es súper útil.

Ingredientes 

  • 1 taza de sésamo pelado 
  • 1/3 de taza de aceite de oliva suave (u otro aceite de sabor suave) 

Preparación: 

Es muy importante tostar las semillitas para que suelten sus propios aceites. Pero son muy chiquitas, así que es muy fácil que se quemen. Para evitarlo recomiendo tostarlas en una sartén sin aceite, a fuego bajo y revolviendo todo el tiempo. No debería demorar más de 5 minutos, el sésamo empieza a ser más aromático y a quedar con un tono mas doradito. De vuelta, es muy fácil que se quemen, así que este paso hay que hacerlo con mucho cuidado.
Después, mezclar los ingredientes y licuarlos, yo lo hice con la licuadora de mano (mixer, o mini pimer) hasta que todo se vuelva líquido. Personalmente no me preocupa mucho que no quede con una textura en extremo líquida. Pero si la quieren más liquida, es simplemente procesar con más tiempo, y agregar aceite si la licuadora lo necesita para funcionar mejor.

miércoles, 6 de abril de 2016

Té de cardamomo y vainilla


Estos días tuvimos la suerte de alojar a unos viajeros de Argentina: Fede y Leti, y además de compartir con nosotros un montón de historias y energía de viaje, nos compartieron unas cuantas comidas y también este té de sobremesa, que me encantó y quería compartir con ustedes.

La vainilla va perfecto con el té negro, y no a mucha gente se le ocurre combinarlas, o por lo menos a mi nunca se me había ocurrido.
Al cardamomo le tengo un respeto importante, porque puede llegar a ser muy dominante. Para quien no lo conoce, es un condimento que se usa bastante en la comida hindú pero que por estas zonas no es tan conocido. Se vende en vainitas o en polvo, pero creo que siempre es mejor comprar las vainas, son más controlables y mantienen más el sabor.

Ingredientes para 4 tazas de té 

  • 3 cucharadas de té negro en hebras o 3 bolsitas de té negro 
  • 6 vainas de cardamomo 
  • 1 cucharadita de vainilla
  •  4 tazas de agua caliente
  • endulzante a gusto (yo usé estevia en gotas)

 Preparar como cualquier otro té :)


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miércoles, 30 de marzo de 2016

Cebolla caramelizada al aceto

La cebolla caramelizada esta buena para tener en la heladera siempre y usarlo con cualquier cosa para darle más gracia. ¿El arroz te quedó soso? Cebolla caramelizada. ¿El sandwich tiene el mismo gusto de siempre? Cebolla caramelizada. ¿No sabés que ponerle a los fideos? ¿Que tal... cebolla caramelizada?
Funciona como comodín culinario, pero uno mucho más digno (¿digno?) que por ejemplo, el ketchup o la mayonesa.
El aceto balsámico (también conocido como vinagre de módena o vinagre balsámico) le da un nivel más de sabor, que para mi está buenísimo, pero no es para todos.

Cebolla caramelizada al aceto balsámico 

 Ingredientes: 

  • 3 cebollas (yo usé cebollas coloradas) 
  • 1 cucharada de azúcar 
  • 4 cucharadas de aceto balsámico (también conocido como vinagre de módena o vinagre balsámico)
  • 1 cucharada de aceite de coco (o a falta de aceite de coco cualquier otro aceite que tengas) 

Preparación:


Las cebollas caramelizadas se hacen a fuego bien lento, y las originales no llevan azúcar, solo se caramelizan con el propio azúcar de las cebollas. Pero este proceso es bastante largo, y les comento que no soy una persona con una paciencia de oro, así que yo hago la versión un poquito tramposa, pero más rápida.

Las cebollas se cortan en rodajas y se sofritan con la cucharada de aceite. Yo usé de coco, porque le tengo un fanatismo importante, pero es substituible por cualquier otro aceite. La idea es cocinarlas a fuego bien bajo, y mantenerse cerca de la cocina para revolverlas cada tanto para que no se peguen ni se quemen. Si se seca mucho la preparación, agregar un poquito de agua.
Cuando estén transparentes, blanditas, bastante cocidas (20, 25 minutos), agregarles la cucharada de azúcar y el aceto balsámico (también conocido como vinagre de módena o vinagre balsámico).

Esta receta es de esas que permiten libertades creativas, ¿no te gusta tanto lo agridulce pero si lo ácido? Entonces menos azúcar y más aceto. ¿hay alguna hierba que le quieras agregar? Ahora es el momento. Una vez que se evaporó el líquido del aceto, ya está pronto. ¡Ni me pregunten cuanto dura en la heladera porque vuela!


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miércoles, 23 de marzo de 2016

Helado vegano de chocolate y frutilla

Amo las recetas que son saludables pero que no lo parecen. Este helado no tiene nada que envidiarle al helado mas gordo y cremoso, pero está hecho de fruta.
Ya se los había presentado hace un tiempo con la versión clásica de banana. Y si lo hicieron alguna vez seguro pudieron comprobar lo increíble que queda y lo cremoso que es, sin tener lácteos. Solo bananas congeladas y nada más.

Como estoy en campaña constante para que la gente conozca esta receta, hoy les traje dos variantes: frutilla y chocolate, ambos son tan buenos como el original.

 

Helado de frutilla, ingredientes (para 2 porciones): 

  • 8 frutillas (aproximadamente) 
  • 1 banana madura (con puntitos negros en la cáscara) 

Preparación: Lavar y sacarle las hojas a las frutillas, y congelarlas. Pelar las bananas, cortarlas y congelarlas.
La receta está pensada para que tenga más o menos el mismo volumen de frutillas que de bananas. Esto es importante porque la banana le aporta lo cremoso, y la frutilla el color y gran parte del sabor. Pero la frutilla es bastante mas acuosa, así que cuanta más frutilla tenga y menos banana, menos cremoso queda. La banana también aporta sabor, así que les propongo hacer mitad y mitad, así nos quedamos con lo mejor de ambos, el sabor de la frutilla y lo cremoso de la banana. Una vez congelado todo, se procesa la fruta, y se sirve :)
Yo uso una procesadora pero también se puede usar un mixer (o mini pimer). También se puede usar una licuadora potente, en una licuadora común va a quedar más bien líquido.

 

 Helado de chocolate, ingredientes (1 porción) 

  • 1 banana madura (con puntitos negros en la cáscara) 
  • 1 cucharada de cacao en polvo Preparación. 
Preparación: Lo mismo que el anterior. Congelar las bananas maduras peladas (cuanto más madura más dulce), y procesarlas junto con el cacao.

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miércoles, 16 de marzo de 2016

Milanesas de avena






Quizás suene raro esto de hacer milanesas con avena, pero realmente tienen que probarlas, quedan mejor de lo que uno se podría imaginar Esta es una receta que hacía mucho en mis primeros años de veganismo y que después por algún motivo dejé de lado, ahora la saqué del cajón de los recuerdos para compartirla con ustedes.


Ingredientes:

  • 2 y 1/2 tazas de avena instantánea 
  • 3/4 tazas de agua (aproximadamente) 
  • 1/2 morrón rojo 
  • 3 dientes de ajo 
  • 1 cebolla chica 
  • 1 cucharadita de comino 
  • 1/4 cucharadita de pimienta de cayena (o nada de pimienta, si no te gusta lo picante) 
  • 1 cucharadita al ras de sal 
  • 1 cucharadita de pimentón dulce 
  • pan rallado o salvado de avena para empanar 
  • jugo de limón 

Preparación:


Remojar la avena con agua tibia. Mientras tanto picar la cebolla, el ajo y el morrón, bien, bien chiquito.

Mezclar la cebolla, el morrón, el ajo (las tres cosas crudas), la sal y la pimienta de cayena con la avena.

Buscamos generar una mezcla que esté lo suficientemente firme como para manipular. La cantidad de agua puede variar, recomiendo irla agregando de a poquito. Si queda muy blanda la mezcla agregarle un poco mas de avena, o más agua si quedó muy dura.

Con las manos húmedas ir armando las hamburguesas, primero se arman unas bolitas, y después se aplastan.
Truco: para evitar que te quede la mitad de la mezcla pegada en las manos, procura mantenerlas un poco mojadas siempre, y libres de restos de la mezcla. Poner el pan rallado en un plato llano y pasar las hamburguesas para empanarlas.

No necesitan nada para que se les pegue el pan rallado, se le pega con la humedad de la masa. Hacerlas en el horno fuerte con una asadera aceitada, o a la plancha o sartén. Absorben bastante el aceite, así que si se hacen en una sartén es mejor ir poniendo de a poquito el aceite. Cuando están prontas se les tira un chorrito de jugo de limón.
Quedan mucho mejor hechas en el momento.



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sábado, 12 de marzo de 2016

No-huevos revueltos (o como hacer huevo vegano)

Sueño con escribir un libro que se llame “guía práctica para que te guste el tofu”, y cuando escriba ese libro seguro va a estar esa receta. No es para todos, pero se gana un lugar por lo fácil y lo similar que queda al original.

Ojo, no soy del bando de gente que le gusta hacer versiones de “mentirita” de cosas no veganas, pero cada tanto disfruto el desafío y se que hay gente que extraña ciertos sabores, y le hace bien descubrirlos de vuelta.

Esta receta tiene tres ingredientes, pero uno que es especialmente clave para que esto tengo gusto a huevo, y es la sal negra. Probablemente no muchos la conozcan, así que se las presento. Es una sal de origen volcánico, tiene una concentración alta de compuestos de azufre y es lo que le da su gusto/aroma característico. No es fácil de encontrar, pero lo he visto cada vez más en casitas naturistas.

Personalmente creo que tiene un gusto muy fuerte, y no es algo que comería todos los días. Pero el gusto que aporta es realmente impresionante, y vale la pena probarlo al menos una vez. El otro ingrediente es el curry, que tiene de base la cúrcuma que es la que le da el colorcito amarillo. Se podría usar directamente la cúrcuma, pero a mi no me gusta mucho su sabor, así que prefiero el curry, que tiene cúrcuma, pero también otro montón de especias. Al respecto de la cúrcuma, todos los días le encuentran una propiedad nueva, les recomiendo investigar, es un súper condimento.

Y sobre el tofu, levanta amores y odios. Amores porque es un alimento con mucha cantidad de proteínas, y mucho calcio (importante para los veganos que a veces se nos puede complicar para conseguirlo), y odios porque esta hecho de soja, y la soja en si es bastante controversial. Yo, me inclino más para el grupo de los primeros.

Ingredientes:
  • Tofu 
  • Sal negra 
  • Curry 
  •  (¿Cantidades? ¡A gusto!) 
  •  Opcionales pero que le van muy bien: cebolla y morrón salteados. 

Preparación:
Aplastar el tofu con un tenedor, y dorarlo en una sartén con un poco de aceite. Agregarle la sal negra (molida fina) y el curry. Agregar de a poco los condimentos, e ir probando. Opcional: saltear cebolla y morrón picado chiquito y agregárselo al tofu.

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miércoles, 2 de marzo de 2016

Que NO es el veganismo

No hay una única definición sobre lo que es el veganismo. Hoy les voy a contar mi visión particular, que siento que la debía hacía rato, y voy a intentar explicarla comentando lo que es y lo que no es para mi el veganismo.
Si tuviera que resumirlo en una sola frase, para mi el veganismo se trata de:
“Vivir la vida haciendo el menor daño posible a los demás”. 

El veganismo no se trata de “no matar” 

Si, los veganos matan. Y los no veganos también. Todos lo hacemos. A menos que vivas del prana, o de la luz solar, si estás leyendo esto quiero suponer que estás vivo y por ende alguna vez comiste algo, sea de origen animal o vegetal. Ese algo probablemente estaba vivo y tuvo que morir para que lo comas (sea un pollo o una lechuga). La parte ética del veganismo entonces, no se basa en la premisa de matar o no matar, la base del veganismo trata sobre no generar sufrimiento, o estados de incomodidad a otros. ¿Que quiero decir con esto? La diferencia entre una lechuga y un pollo (por poner un ejemplo) es que uno tiene un sistema nervioso central (nervios y cerebro) que le permite sentir sufrimiento y dolor, y el otro no. (De hecho eso es una de las cosas que diferencia a estos dos reinos). 

Ya casi puedo escuchar alguien decir: “¡oh! Pero las plantas también sienten, leí en un artículo que si les cantas crecen mejor”. Ante eso digo que las plantas reaccionan ante estímulos, como el sol, o el frío por ejemplo, eso no quiere decir que sientan como podemos sentir nosotros o cualquier otro animal (recordemos que también somos animales). Simplemente porque no tienen sistema nervioso. 

Dato rápido: el dolor es un sistema de los seres que se pueden mover por si mismos para evitar situaciones que le causen daño. Por ejemplo: pongo la mano en el fuego, me duele, señal de que debo sacarla, lo hago y con eso evito lastimarme. Una planta no tiene esa capacidad de moverse, por ende no tiene ningún sentido que tenga dolor. 

Volvamos. Estamos tocando los temas claves para entender la filosofía detrás del veganismo. Y tiene que ver con entender la diferencia entre un animal y una planta (diferencias obvias, pero son la base de todo esto). ¿Porque no pueden ser considerados de la misma manera y tratados igual? Porque un animal siente, y tiene interés en no estar en situaciones que le causen malestar, y una planta no. Tan simple como eso.
Por ende no podemos decir que tenga el mismo impacto ético matar a una planta que un animal. A propósito quienes comen animales están comiendo plantas indirectamente, y esa es una forma muy poco eficiente de conseguir alimento. Los dejo con una definición de http://www.respuestasveganas.org/ que me pareció muy buena: 

“El sensocentrismo es la idea que establece que, sin lugar a dudas, el criterio que diferencia a las cosas de las personas es la existencia de una conciencia cuando una cosa material tiene una conciencia decimos que esa cosa es alguien y no sólo algo, por lo tanto sus intereses merecen consideración ética. Intereses iguales deben ser considerados por igual. Perjudicar los intereses de alguien porque es de otra especie es una discriminación arbitraria llamada especismo” 

Y sobre el especismo podemos hablar largo rato en otro momento. 

El veganismo no es una dieta. 

En muchos lados al buscar una definición de veganismo, ésta habla sobre la dieta vegana (o vegetariana estricta), confundiendo ambos términos. Lo cierto es que el veganismo incluye una dieta libre de productos de origen animal, pero no se limita solo a ella. La base del veganismo no es la dieta, la base es la parte ética, la de no hacer daño a los animales (o hacer el menor daño posible, más adelante hablo sobre porque insisto con “el menor daño posible”), en la cual la dieta está incluida, pero es una consecuencia lógica de la parte ética y no su base. ¿Me explico? 
Pongo un ejemplo así queda más claro: alguien puede seguir una dieta de origen vegetal y al mismo tiempo usar pieles y cueros, y/o maltratar a un animal. Está claro que esa persona no es vegana. ¿Porque? Porque sus acciones se contradicen con la definición del veganismo de no hacer daño a los animales. Un vegano debería ser consecuente con la idea de no hacer daño a los animales (y a mi parecer, sin lugar a dudas esta consideración también debería incluir a los humanos) y por ende no apoyaría industrias explotadoras (como la de carne, huevos, leche, etc) ni tampoco maltrataría ningún animal. En resumen, la dieta vegana es solo una rama de lo que es el veganismo (otra sería no usar a los animales como vestimenta, o no usarlos para entretenimento, etc). Las raíces son la parte ética. 

 

Una dieta vegana no es ni saludable ni poco saludable 

El veganismo no tiene nada que ver con una dieta saludable. El veganismo tiene que ver como explicaba más arriba, con ética. Las personas individualmente pueden comer de forma saludable o no dependiendo de sus preferencias personales, independientemente de si son veganas o no. Así una persona puede ser vegana y vivir a papas fritas y por ende tener una dieta insalubre, o puede tener una dieta variada, consciente y totalmente saludable. 

Dicho esto, hay estudios que demuestran que en general la dieta vegana es más saludable que la no vegana. Personalmente al investigar sobre el veganismo, empecé a investigar sobre dieta y nutrición y me interesó comer lo más saludable posible según mis propias conclusiones sobre que es o no saludable (de hecho invito a todos a que hagan lo mismo), y creo que le pasa lo mismo a mucha gente. 

Pero esto parte de un interés personal por estar más sano, que es independiente del veganismo. 

El veganismo no es ni un dogma, una secta ni mucho menos una religión, ni siquiera es un grupo de gente uniforme. 

No tiene nada que ver con ninguna religión. Si puede haber religiones que de por si estén de acuerdo con la filosofía de no hacer daño, pero el veganismo es independiente de cualquier religión. El veganismo es una postura ética y filosófica. 

Tampoco es un dogma, no hay un libro con leyes que haya que cumplir, no hay una “buena” forma de ser vegano ni una “mala” forma. Es imposible hacer las cosas “perfectas” (¿perfectas según quien?). 

Es importante ver las cosas, a la gente, y a la vida, como son: complejas. Nada es blanco o negro, entre medio hay muchas otras tonalidades. Por ende hay tantas formas de ser vegano/vegana como personas en el planeta. Cada situación y cada persona es un mundo. El veganismo no trata de dejar de consumir absolutamente todo lo que es de origen animal, simplemente porque no es físicamente posible (por poner un ejemplo: la grasa que usan las ruedas del bus que me tomo puede ser de origen animal, pero no por eso puedo dejar de transportarme). 

A lo que voy es que es importante preguntarse a uno mismo donde está el límite. Y la respuesta la tiene que dar cada uno, nadie más. Quizás alguna persona encuentre que su límite es diferente al de otra persona. Cada uno tiene que evaluar su situación y ver en que manera nuestras acciones contribuyen a crear el mundo que queremos, y cuales no

Y evaluar que cosas está bien hacer y que cosas no. Para mi por ejemplo el veganismo no se limita a los animales, los incluye, como también incluye a los humanos. Por ende creo que es importante también dejar de consumir productos que tengan que ver con la explotación humana. Pero no siempre me es posible, entonces tengo que evaluar cuando ceder y cuando no. 

Creo que el veganismo como todo en la vida, no tiene que ver con promover o intentar un ideal, sino en hacer lo mejor posible.

Los veganos no son amantes de los animales. 

De hecho puede que ni siquiera les caigan bien, es que para ser vegano no es necesario tenerle ninguna simpatía especial a ningún animal, simplemente tenerles consideración y por ende respeto. Nada más ni nada menos. Como tampoco es necesario amar a toda la humanidad para no hacerle daño a alguien. Sería fantástico que todo el mundo amara a todo el mundo, pero en realidad ya sería bastante avance con simplemente respetarnos entre todos. ¿No?

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miércoles, 10 de febrero de 2016

Manteca de coco y turrón de coco

Quien diría que se pueden hacer tantas cosas con el viejo y querido coco rallado, ese que venden en cualquier lado y que para muchos incautos solo sirve para hacer coquitos y decorar el costadito de un alfajor de maicena. Nosotros sabemos que este ingrediente tiene mucho más potencial.

Hace un tiempo publiqué la receta de la leche de coco casera, con base de coco rallado, ahora es el turno de la manteca de coco.


La manteca de coco es parecida al aceite de coco (que cada vez es más popular, y con razón). Los dos comparten la cualidad de estar sólidos a menos de 24º C, y en estado líquido a más de esa temperatura (para tener una idea es la temperatura de un día cálido). Esta cualidad, por mas que suene a poca cosa, es muy preciada en la cocina, y especialmente en la cocina vegana y cruda.

Por poner unos ejemplos, se puede usar para hacer frostings (eso que va arriba de una torta o una galletita), o para hacer preparaciones con más cuerpo como muchos tartas crudas de frutas o helados.
La diferencia con el aceite de coco es que se mantiene la fibra, por eso cuando esta derretida se ve blanca y no transparente como el aceite de coco.
(En la foto de abajo, el turrón hecho con manteca de coco).


La otra diferencia que no es menor es la del precio, la manteca de coco la podemos hacer en casa con coco rallado que venden en todos lados, y por una fracción de lo que cuesta el aceite de coco. Repito que no es lo mismo, pero si algo parecido, que puede funcionar en indistintamente en muchas recetas (no todas, hay que experimentar sin miedo).

Al igual que muchas de las recetas que me encanta compartir, como el helado de banana o la manteca de maní, esta receta es apta para nulos y nulas de la cocina (sin ánimo de ofender v_v), y se hace tirando cosas en un procesador y no mucho más que eso. Se que no todo el mundo tiene un procesador de alimentos (lo recomiendo, yo lo uso bastante), y quizás se pueda hacer esta receta en una licuadora, pero honestamente nunca lo intenté, si alguien lo hace que comparta su experiencia :)


Manteca de coco


Ingredientes:
  • 3 tazas de coco rallado para hacer 1 taza de manteca de coco (recomiendo hacer esta cantidad o más, con menos ya es más complicado que funcione bien la procesadora)
Preparación:


1. Tostar el coco rallado en una sartén seca, no es necesario agregarle nada. Tarda muy poquito y se quema muy fácil, por eso es necesario revolver todo el tiempo y no alejarse de la preparación. Buscamos que esté levemente dorado. Aromático.


2. Procesar en la procesadora (valga la redundancia) y esperar. Yo tardé menos de 10 minutos, si el coco no está tostado van a demorar muchisimo más. Como decía antes, recomiendo hacer por lo menos 3 tazas de coco para que se pueda mover bien en la procesadora.
En algún momento la preparación se vuelve líquida, no queda con una textura super fina, pero si es ciertamente líquida. Si va a la heladera se va a solidificar. Para que vuelva a su estado líquido basta con calentarla de vuelta, a baño maría o en el micro.


¡RECETA EXTRA! Turrón de coco y frutos secos



Mini receta para hacer con su nueva manteca de coco: mezclarla con frutos secos cuando esté líquida y dejarla solidificar en la heladera en algún moldecito de plástico que puedan desmoldar.
Mi favorito: dátiles y semillas de zapallo peladas.
Pero funciona bien con otras semillas como sésamo, girasol tostado, almendras, castañas de cajú, y alguna fruta seca como pasas de uva por ejemplo.
El coco ya es levemente dulce y a mi me gusta dejarlo asi, con su dulzura natural, pero quizás a algunos paladares les resulte poco, se soluciona fácil agregando el endulzante que usen.
Queda algo así como un mantecol pero de coco.

No digo cantidades porque realmente no hay forma de errarle, ni una sola forma de hacerlo. La fruta seca o nuez que esté a mano + manteca de coco + edulzante si es necesario.  

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(más o menos OFF TOPIC)
Hace unas semanas me explotó la computadora (ok...no me explotó, sufrió una caida de 40 cm y se le rompió el disco duro), gracias a todas las deidades del cielo todavía tengo todos mis archivos (pfiuuu), pero no mis programas para editar videos, imágenes, etc... Así que la versión en video de esta receta y cualquier otra va a tener que esperar tiempo indeterminado.  ¯\_(ツ)_/¯

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jueves, 26 de noviembre de 2015

Como hacer hamburguesas veganas


Por lejos la receta que más visitas tiene es la hamburguesa de lentejas. Pensando sobre esto se me ocurrió hacer un instructivo para que todos puedan inventar su propia receta de hamburguesas veganas. Me interesa explicar la estructura de la receta, para que cualquiera pueda entenderla y hacer la combinación que le guste.

Con este instructivo van a poder hacer hamburguesas de lentejas, de quinoa, de porotos negros, de lo que quieran, la imaginación es el límite.

A grandes razgos la receta tiene 3 partes. La base, los condimentos y el aglutinante que mantiene todo unido. Sabiendo esto, se puede jugar con los ingredientes y ver que es lo que nos gusta más, que funciona y que no, basados en nuestra propia experiencia y nuestro propio paladar.

Si la usan por favor compartan la receta con esta servidora :) Así aprendemos todos. Pueden mandar la foto y el texto al facebook de Noeliska, o subirla a sus propios blogs o páginas y pasarme el link, así yo lo comparto con todos.

Si tienen dudas, acá estoy para responderlas ;)



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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Dulce de dátiles/ dulce de chocolate y dátiles.



Por si no se dieron cuenta, amo las recetas que tienen menos 3 ingredientes y cuya preparación es ridículamente fácil. Como por ejemplo el helado de banana, que a propósito va muy bien con este dulce de dátiles.

Este dulce es una alternativa buenísima para rellenar tortas o alfajores, o para comer con frutas (con manzanas queda riquísimo). Se ve similar al dulce de leche, pero es diferente en textura y gusto. De hecho me incomoda la comparación, ya que son cosas diferentes con cualidades diferentes.

A propósito de esta maravilla: no tiene grasas (salvo el aceite de coco si se lo queremos agregar), tiene fibra, tiene vitaminas B, un poco de calcio, magnesio entre otros nutrientes. Tampoco tiene azúcar refinada, solo el de la fruta.

En Uruguay solo se consigue un tipo de dátil, pero si tienen la suerte de estar en un país que vendan más variedad, les recomiendo que experimenten con ellas, que los sabores son diferentes y por ende el resultado final varía también.

Ingredientes:
  • dátiles sin carozo (la cantidad que quieras, yo usé una taza)
  • agua

Para la versión de chocolate:
  • (además de los ingredientes anteriores)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharada de aceite de coco por cada taza de dátiles (es opcional pero lo recomiendo)
  • 2 cucharadas de cacao en polvo (cacao, no cocoa que es una mezcla de cacao y azúcar)

Preparación:
  1. Dejar en remojo los dátiles por un par de horas para que estén más blandos y sea más fácil licuarlos. ¡Ojo! Los dátiles sin carozo a veces tienen algún carozo perdido, recomiendo controlar cada dátil para que no llegue ningún carozo a la licuadora.
  2. Licuar los dátiles ya remojados e ir agregando el agua del remojo de a poquito. Tiene que ser solo lo suficiente como para que la licuadora se mueva, pero no más.
    Por eso siempre es mejor ir de a poco, siempre se puede agregar más, pero si nos pasamos de agua no se puede sacar.
    ¡Oh maravilla! ¡No hay más pasos!


Para la versión con chocolate:
  1. Una vez que tenemos el dulce de dátiles lo mezclamos con la vainilla, el aceite de coco y el cacao.
  2. Dejarlo un ratito en la heladera y comerlo a cucharadas.

¡Si hacen esta receta envienme una foto que me encanta saber que cocinan las cosas que publico! :D

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